martes, 11 de agosto de 2015

PONCE DE LEÓN ( II ): FLORIDA

Apartado de la gobernación de la isla que él mismo había conquistado, Ponce de León podía haberse retirado junto a su esposa india -bautizada como doña Leonor- y sus tres hijos dejando un ya brillante legado para las siguientes generaciones. Pero llegó a sus oídos que al norte de Cuba se situaba la inexplorada tierra de Bímini, donde se cuenta (aunque él no lo menciona en ninguno de sus escritos) que pensaba encontrar la mítica Fuente de la Juventud, la cual "volvía a los viejos mozos".

No tardó en obtener el permiso del rey para ocupar esta misteriosa tierra, y en marzo de 1513 partió de Puerto Rico al mando de dos carabelas y un bergantín. Contaba con la ayuda del experto piloto Antón de Alaminos, compañero de Colón en el descubrimiento de América. Pasadas las Bahamas, el Domingo de Resurrección avistaron lo que creyeron ser una isla; poco después desembarcaban en un punto indeterminado de la costa este de lo que hoy conocemos como la península de Florida, así bautizada por Ponce de León en honor al día de su descubrimiento: la Pascua Florida. Navegaron por el litoral hacia el sur, dándose cuenta de que los barcos avanzaban hacia atrás, aunque el viento les impulsase en sentido contrario. Era la poderosa corriente que más tarde los galeones españoles utilizarían para transportar más rápidamente el oro de las Indias a la Península, la Corriente del Golfo.

Circunnavegaron la península hasta el último de los Cayos de Florida. Para los españoles se trataba de un hábitat contra el cual nunca antes se habían enfrentado: pantanos, tormentas, humedad, terribles mosquitos y aligátores. Los indígenas fueron hostiles desde el principio. Se dieron cuenta de que uno de ellos chapurreaba el castellano, lo que ha hecho pensar a los historiadores que quizás no fuera el primer contacto que tenían con europeos. Un ataque indio en un lugar denominado Matanzas a causa del violento episodio obligó a Ponce de León a regresar a Puerto Rico, mientras el piloto Alaminos se detenía un poco más de tiempo empeñado en hallar la tierra de Bímini.

Cuando regresó, Ponce de León supo que su esposa había fallecido. Tardó ocho años en encabezar una nueva expedición a Florida. Animado por el éxito de Hernán Cortés en México, se decidió a partir en 1521, ya con el objetivo de establecer una colonia. Trajo consigo un gran número de colonos, hombres y mujeres, con medios para labrar la tierra, así como religiosos para la evangelización. Parecía que por fin iba a lograrlo. Sin embargo, los indios seguían sin abrigar buenas intenciones y, como ocho años atrás, no les pusieron las cosas fáciles. Una herida infectada en el muslo, fruto de una de las muchas flechas que volaban por los pantanos dispuestas a clavarse en las gargantas de los expedicionarios, acabó con su vida después de que, resignado, ordenara la retirada a Cuba de la expedición. Así termina la historia de nuestro primer conquistador. Décadas después, en 1565, Menéndez de Avilés fundará por fin la primera ciudad de Florida y de los futuros Estados Unidos: San Agustín.




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